Es de mi interés ampliar la información sobre lo que hasta ahora se ha dicho:

·   A mediados del mes de diciembre del año pasado, la situación internacional de Colombia comenzó a ponerse problemática para el Gobierno del presidente Álvaro Uribe. La exigencia de solución al problema de los rehenes capturados por las FARC, problema cada vez más sensible para la población, amenazaba otorgar simultáneamente protagonismo a esas mismas fuerzas guerrilleras después de años en que la política de seguridad democrática del presidente Uribe las había condenado al repliegue si no a la disolución por lo menos en importantes sectores estratégicos de la geografía colombiana. La presencia del presidente Hugo Chávez como mediador implicaba su injerencia en los asuntos internos de Colombia además de sus conocidas críticas e insultos al mejor aliado de Bogotá, los EEUU. Adicionalmente, no eran pocos los informes y reportajes que hablaban de la cercanía ideológica entre los líderes guerrilleros y cuadros del Gobierno venezolano imbuidos de la visión bolivariana. Por ello, una de las críticas al Gobierno colombiano en ese mes fue que estaba concediendo demasiado para obtener algo que podría ser muy poco, conociendo la ideología de las FARC, y encima peligroso.

·   Chávez exigió a Uribe y al resto del mundo dejar de calificar de “terroristas” a los rebeldes de la FARC y en su lugar darles legitimidad diplomática. Según Chávez, los guerrilleros de las FARC deberían ser definidos como “fuerzas insurgentes” que controlan territorios en Colombia.

Internacionalmente, incluso los países amigos de Chávez, como Argentina y Ecuador, así como la oposición izquierdista de Colombia, el Polo Democrático, han tomado distancia de las declaraciones del mandatario venezolano sobre las FARC.

·   Dirigentes sociales y políticos de oposición al gobierno de Álvaro Uribe, en Colombia, denuncian supuestos planes del mandatario para atacar Venezuela. En una declaración, afirman aún que la condecoración del congresista estadounidense, Lincoln Diaz-Balart, ocurrida en miércoles pasado, día 14, es parte de una campaña para provocar la guerra entre los países vecinos.

   Según resaltan, Diaz-Balart es acusado de haber organizado actos terroristas contra el gobierno cubano, y es uno de los promotores de una intervención militar para derrocar al gobierno de Hugo Chávez, en Venezuela. La investida, agregan, “conforma una estrategia que no obedece a los intereses del pueblo colombiano, sino a la estrategia de Estados Unidos que busca crear conflictos y guerras entre pueblos hermanos para sacar provecho en los intereses petroleros y geopolíticos”.

   http://www.visionesalternativas.com/militarizacion/articulos/pcolom/17.htm

·   Usted denuncia que España vendió tanques AMX-30 y obuses a Colombia para una guerra con Venezuela. ¿Sería ese el objetivo real?

El gobierno derechista de la administración Aznar se plegó al plan militar de los intereses internacionales de Estados Unidos en Latinoamérica, así como lo hizo en Irak. Si no hubiesen ocurrido los sucesos del 11-M la voluntad maquiavélica de favorecer un conflicto entre Venezuela y Colombia con el visto bueno de Estados Unidos continuaba con la gestión de Aznar. Es una auténtica vergüenza y bochorno para Europa que el anterior gobierno haya firmado un convenio para vender un auténtico arsenal de guerra importante que no está destinado para una guerra de baja intensidad ni lucha antiguerrillera; al contrario, se hace para una guerra de alta intensidad y conflicto interregional.

            http://www.rebelion.org/plancolombia/040519perez.htm